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CARANDAY

(Trithrinax Campestris)

Familia Arecaceae

CARANDAYProyecto Liquenizar
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Nombres populares: Palmera caranday, palma, coco (en las sierras de Córdoba), palma carandilla, saro.

Del guaraní caranda- í 

Su nombre deriva del griego tri, tres y thrinax, abanico, en alusión a las hojas.

Descripción general

Palmera de 2 a 6 m de altura, con el tallo (estípite) generalmente simple (también puede estar ramificado en 2 a 6 tallos).

Sus hojas tienen forma de abanico (flabeladas), muy grandes, verde grisáceas, cubiertas de una fina capa de cera. Pecíolo hemicilíndrico de 30 a 60 cm de longitud, de cuyo extremo parten de 20 a 30 segmentos foliares rígidos y puntiagudos de 20 a 80 cm de largo cada uno, apenas bífidos en el ápice. En la base del pecíolo crece una vaina fibrosa con aspecto de tejido que envuelve al tallo, con espinas leñosas en el borde de a 10-15 cm de largo. Posee quizás las hojas mas duras de todas las palmeras.

Las hojas muertas con sus vainas van formando una “pollera” en el tallo de los ejemplares adultos, que los incendios queman y dejan al descubierto la corteza lisa, castaño grisácea.

Inflorescencias muy grandes (espádices), de unos 50 cm de largo. Flores blanco amarillentas perfectas, completas, caliz y corola con 3 piezas cada una, 6 estambres, ovario súpero.

El fruto es una drupa carnosa esférica, amarillenta, de unos 15 mm de diámetro, con caroño leñoso muy duro, como un cocquito. El fruto madura al año siguiente de la floración. 

Florece en otoño y fructifica en el verano. 

Se multiplica por renovales o por semillas, que tardan unos 6 meses en germinar. Brota con facilidad, y crece lentamente.​​

Distribución y hábitat

Especie endémica de la región mediterránea de Argentina.Prefiere suelos de alto nivel freático, rocosos o con acumulación de sales.

Distribuída en Argentina y Uruguay. Típica del Chaco árido serrano y semi árido, y el espinal. También en Corrientes, Entre Ríos, Santiago del Estero y Santa Fé. A menudo formando grandes palmares. El fuego favorece su expansión. 

Son las palmeras de crecimiento más meridional de La Tierra creciendo incluso en zonas de frecuentes nevadas invernales (tolera hasta -9ºC) como ocurre en torno al Champaquí o en la meseta de la Pampa de Pocho y destacándose los palmares en la Sierra de Papagayos en el límite entre las provincias argentinas de Córdoba y San Luis.

Palma indígena mas difundida del país.

Amenazada por desmontes y fragmentación del hábitat, y también por su extracción para comercialización como ornamental. 


 

Peculiaridades

La presencia de hongos simbiontes que colonizan las raíces de estas plantas se ha interpretado como un rasgo que favorece su gran tolerancia al fuego y la aridez (al punto que la quema de las semillas aceleran su germinación). Los fuegos también las hacen mas competitivas frente a otras especies arbóreas que no toleran bien los incendios. 

Las flores son visitadas por escarabajos.

Es una especie de crecimiento lento.

Usos

Planta muy valorada como ornamental, también exportada por resistír bien el frío.

La fibra de las hojas es muy valorada por su resistencia y calidad, se utilizan para hacer artesanías. La cestería de palma es una de las actividades tradicionales en la zona de sierras de Córdoba y San Luis. Un canasto de palma puede durar hasta 20 años. 

Por cocción de las hijas nuevas se extrae una cera vegetal. La hebra que se obtiene de las hojas (colana) se usaba para cerda de cepillos, escobas y suelas de alpargatas.

Los cogollos (brotes tiernos) son alimento para el ganado.

La vaina fibrosa que rodea el tallo se usa para construir sombreros y adornos, y para filtrar el agua.

El fuste partido en dos se usaba para construír techos de viviendas. 

La fruta machacada en agua y fermentada se utiliza para elaborar una bebida alcohólica. 

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Leyenda del CARANDAY

Cuenta la leyenda que la tribu del cacique Caa Cati tenía la suerte de contar con hermosas mujeres pero también recios guerreros; además sus ancianos sabios, los Arandu, eran los más acertados en las decisiones, así los caminos que elegían siempre eran los mejores, y la tribu no sufría hambre ni corría riesgos.

Entre sus guerreros se distinguía Caranday, un joven alto, duro como pocos, terrible y valiente en el combate; los demás guerreros lo seguían y se inclinaban ante él.

Tantos éxitos de esta tribu generó envidia de otras etnias, que se reunían pensando en cómo atacarla y hacerse además con las tan bellas mujeres, pero tenían el problema de los sabios Arandu y de tener que enfrentar a Caranday. Recurrieron entonces al brujo Aguara Aña (Zorro diablo) pidiendo consejo. El brujo les prometió que durante la próxima marcha crearía un sortilegio que impediría a los guerreros de Caa Cati defenderse, y entonces, cuando el sol mediara, debían atacarlos.

Los Arandu -ignorando toda esa maldad- indicaron la marcha por una llanura seca y pedregosa; luego de avanzar mucho trecho llegarían a un cerro muy hermoso, casi el paraíso.

Los malos decidieron atacarles en dicha llanura, allí atraparían a las doncellas y matarían a los guerreros, imposibilitados de defenderse por el maleficio o paye.

La tribu de Caa Cati (Árbol viejo) comenzó a avanzar por la senda  marcada. Al mediodía el pueblo estaba a mitad de camino, lejos de donde salieron y a igual distancia de donde se dirigían.

Aguara Aña lanzó el paye y, seguro de su éxito, avanzó con los guerreros, que se aprestaban para el ataque. 

Caranday, que cerraba la marcha, vio la polvareda y se dio cuenta que los atacaban; con un sonoro Sapucay llamó a los suyos al combate. El resto de la tribu debía seguir y ponerse a salvo.

Los guerreros se prepararon para el combate; pese a la superioridad de los enemigos, no temieron. Caranday estaba al frente. Los primeros atacantes comenzaron a lanzar flechas, y los guerreros de Caranday trataron de contestar, pero no pudieron: los arcos se rompían y las sogas se cortaban, allí estaba el embrujo de Aguara Aña. Caranday y los que estaban primeros recibieron una nube de flechas que pararon con el cuerpo, todo parecía perdido, pero ya caído Caranday volvió a ponerse de pie con el cuerpo acribillado de flechas y en un sapucay de agonía clamó al Dios Tupa por su tribu y su desdicha de guerrero de no poder defenderla,

Los atacantes, al escuchar el grito, vieron que Tupa lo había escuchado y que de los restos de Caranday y sus guerreros se levantaba un muro de duras palmeras de tronco alto con espinas, sobre ellas duras hojas semejaban las plumas de guerra. 

Trataron de pasar pero era imposible, las palmeras estaban tupidas; chocaban contra ellas y ni siquiera marcaban el duro tronco, las hachas de guerra rebotaban en las mismas, los guerreros caían y sufrían mil cortes de las hojas con espinas.

El pueblo de Caa Cati finalmente llegó al cerro y pudo ponerse a salvo. Cuando preguntaron por sus guerreros, el más viejo de los Arandu señaló el palmeral que se veía, y con lágrimas en los ojos puso un trozo de tabaco en la tierra como homenaje. 

Así nació la palma Caranday, la más dura de todas, de firme tronco y bellas hojas con espinas en gancho. El Tupa, el Dios de los guaraníes, ante la maldad y la traición premió al valor de los guerreros que caían por su pueblo y los volvió eternos, dándoles la forma de esa hermosa palmera.

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